Posiblemente puedas creer que tienes razón cuando piensas que te tengo abandonada, dejada de la mano… pero te aseguro que nunca ha sido así, siempre me he adaptado a las circunstancias de nuestra extraña relación, sorprendente a los ojos de cualquiera que nos observe con un poco de atención. Si tuviera la necesidad de calificar nuestra relación diría que es sencillamente atípica, pero sin lugar a dudas también es muy tierna, cómplice y pasional. Ambos sabemos que nos necesitamos mucho más de lo que por un extraño pudor no nos atrevemos a confesarnos y también somos conscientes de lo que generosa y mutuamente nos aportamos.
Dejaré fluir mi lado más sensible, más tierno, romántico y melancólico... y plasmaré en un escrito todas esas sensaciones que me embriagan en un momento así... y te las regalaré, porque no hago otra cosa que pensar en ti, especialmente cuando te escondes a mi mirada.
Esta noche salí en tu busca, caminé casi sin rumbo durante horas… hice kilómetros y kilómetros cerca del mar, porque sé que hay suele ser nuestros encuentros más íntimos.
Allí estaban nuestras queridas y cómplices estrellas, blancas, azules…guiñando sus ojos, sabiendo el por qué de mi desesperación y de mi ansiedad, sonriendo a la vez porque notaban mis ojos anhelantes mientras te buscaba y no te encontraba.
Ya, muy tarde, desencantado y cabizbajo decidí volver a mi casa… creyendo que me habías fallado… que esta noche no acudirías a nuestra cita.
Me alejaba de la orilla del mar, con un paso cansino y desanimado, sin renunciar con ello a volver la vista atrás por si en algún momento me dabas la sorpresa, asomando, pero con muy pocas esperanzas de que así sucediera.
Mi corazón acongojado por la tristeza y mis ojos empañados por las gotas del dolor de mi alma eran mis únicas compañías en esos momentos. Derrotado me disponía a llegar a mi casa y meterme en la cama con la sensación de un fracaso no esperado.
No sé si fue intuición o que me tocaste suavemente con un soplo en mi nuca, lo cierto es que de pronto presentí tu presencia sin verte. No me preguntes por qué sentí esa maravillosa sensación, pero fue eso lo que sentí en ese momento.
Se me hizo un siglo volver mi mirada hacia atrás. Cerré los ojos para hacerlo porque no quería, por nada del mundo, que fuera un sueño y lo único que no deseaba era despertarme, abriendo los ojos, y comprobar que no estabas.
¡¡¡Diossss… allí estabas, mágica, maravillosa, bella, seductora, sensual…. Y esta noche, extrañamente misteriosa…!!!.
Te escondías, desnuda, detrás de velos de seda transparente. Intuía más que veía todas tus formas de mujer en ese baile mágico que me regalabas detrás de ese vestido que te mostraba encantadoramente femenina.
No pude resistirme y lloré de emoción, no sé cuanto tiempo, solo recuerdo que me sentí más unido a ti que nunca, mi amor… querida luna… que una vez más has podido esclavizarme a ti de esa manera. Me rindo. Soy tuyo, exclusivamente tuyo y espero, ahora soñando entre mis sábanas, que llegue la noche de mañana para fundirnos de nuevo en ese amor intenso y profundo que me lleva hacia ti como el mayor y más potente de los imanes. Te amo… querida luna.
¡Necesitas ser un miembro de Singles en Tenerife para añadir comentarios!
Participar en Singles en Tenerife