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Atando mis suspiros a tu recuerdo
Y ahora estoy atando mis suspiros a tu recuerdo
prisionero de esta mente dada a medir distancias,
y que es cizalla a ilusiones, freno a la esperanza.
Y ahora que siento el vértigo desparramado
de anexarme a ti, temo que se quiebre el cordel;
que mi cuerpo quede inerte en la nada inocua,
en ese espacio de sombras que absorbe la luz
y fragmentan hasta la desintegración el alma.
Otra vez tendré que caer y levantarme, dividido,
separado por un mar que es frontera; por dígitos
que anidan en las esquinas de un papel ajado
al que un progreso mercantil le dio un valor que no es tal,
cuando yo solo quiero fundirme a besos contigo
y redimiendo mis culpas tamizar tu plasma.
Se volverán ingratas las horas, como ingratos
son los paréntesis a los que da a luz el tiempo,
y aunque pueda tenerte, habrá una zona muerta
en las que nuestras voces no se acaricien,
y en los que mis suspiros huérfanos, desamparados,
no podrán arraigar en tus labios, ni en tu boca,
ni alimentarse de tus besos. Lenta asfixia.
Julio A. Expósito
25/05/2011
La muerte (Xabi)
¿Y cómo reflejar este momento
cuando una crecida y negra nube
déspota se alía con el viento
imperioso que a todo lo sacude?
¿Cómo ser solo luz si el tormento
fortificado en contra tuya acude
colocando de muerte funesto acento
en una vida que a la parca no elude?
Las sombras aún venciendo nunca ganan
pues no todas las luces son difusas
y antes de apagarse se allanan,
inician maniobras y escaramuzas
sumando a la persona a la que aman
los brillos que la hagan más profusas.
Julio A. Expósito
10/06/2011
Me basta así. Ángel González.
Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.
Poefraseado (reflexiones subjetivas)
Hay días que nacen torcidos
Y torceduras que se fijan a los días,
hay ramas curvas que se derivan
de otras torcidas ramas.
Hay afanes que nada más forjarse
nacen con la sentencia pegada a la frente;
hay gente que sueña y hay asesinos de sueños,
también hay huídas que son:
anteriores al inicio de la marcha.
No sé si uno mismo mata la esperanza
o si esta nace manca al darle forma.
Somos peregrinos en nuestra propia vida
sembrando inciertos caminos a cada paso,
creando alas sin conocer las plumas
ni el número de las remeras.
De nada sirve dar color a los momentos compartidos
si a quién los entregas se encuentra a la vuelta,
en la parte oscura de una luna blanca.
Hay quien cree que los regalos del corazón
solo son objetos inanimados
para ser colocados en una repisa.
Solo un Dios conoce
que interruptor cerrará la luz de tus ojos.
Nada es para siempre y mientras no suceda,
podemos escribir una Oda a la esperanza, a otra esperanza…
Julio A. Expósito
27/06/2011
Conciencia
¿Cuántas veces fui esa lágrima
que rodando por tu mejilla
murió en la comisura de tu boca?
¿Cuántas veces fui culpable
de que se vertieran cara abajo
silentes en palabras
y en la mirada elocuentes ?
Se multiplican mis culpas, pago mi castigo
acuchillado por una tristeza que me aflige;
erré el concepto de generosidad y te regalé llantos
y aún así, de ti solo recibí amor,
ese amor que tanto me empeciné en asesinar.
Tanta ceguera de ayer aún hoy me angustia.
Julio A. Expósito
30/07/2011
Verso roto
Yo soy como el verso roto
roto cual besos perdidos,
yo lo soy de un poema
ellos lo son del latido.
Soy la estrella que se cae
de un cielo negro y herido,
y al hacerlo se fragmenta
en el inmenso vacío.
Yo soy como el verso roto
en un invierno aterido,
huérfano de tu calor
vivo en un mundo de frío.
Soy el cauce de un barranco
que nunca llegó a ser río
y al que sin ti solo queda
un corazón afligido.
Yo soy como el verso roto,
yermo, árido, baldío.
Julio A. Expósito
15/09/2011
Modorra
Araño a la vida y me sangran las ausencias,
se me olvidaron las plegarias; el orgullo
disuelve la memoria a la vez que te impulsa.
Se puede vivir sin recuerdos mientras inventas caminos
que se retuercen en torno de uno mismo,
pero a veces, esa placentera desidia
te envenena dulcemente, y eres helecho
que se reproduce por esporas, en solitario.
Julio A. Expósito
28-01-2012

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